Fin.
El suelo comenzó a temblar suavemente. Las hojas susurraron al unísono. Inti, sin saber por qué, comenzó a tocar el tambor. Y entonces, como si la tierra respondiera, una grieta se abrió frente a ellos, revelando una escalera de piedra cubierta de musgo y raíces. La Leyenda del Tesoro Perdido
Según la leyenda, el tesoro no estaba protegido por trampas mortales ni maldiciones comunes, sino por la propia selva, que lo había absorbido como parte de su ser. Se decía que solo aquellos con un corazón puro y una conexión verdadera con la tierra podrían encontrarlo. Los demás… jamás regresaban. Inti, sin saber por qué, comenzó a tocar el tambor
Pero Valeria, una joven arqueóloga y guía local, no creía en maldiciones. Crecida en una aldea cercana a la reserva, había escuchado la historia desde niña, pero también había aprendido a leer los mensajes ocultos de la selva. Para ella, el tesoro no era una riqueza material, sino un símbolo de la memoria de su pueblo. Se decía que solo aquellos con un corazón