—¡Es un troyano! —gritó mientras Force Quit el proceso.
Valeria respiró hondo. Descargó la versión legítima del sitio oficial. En dos semanas terminó el proyecto de su cliente, lo convenció con un render realista y ganó suficiente para pagar tres meses de licencia.
Valeria era una diseñadora de interiores recién egresada, llena de ideas pero con un presupuesto más ajustado que un estudio de 20 metros cuadrados. Su sueño era usar , el software que todos los profesionales recomendaban para planificar ambientes en 3D, pero la licencia oficial costaba una pequeña fortuna en su país.