El faro del pueblo llevaba tres años apagado. Nadie lo encendĂa porque ahora todos usaban el GPS para navegar. Para los pescadores, el faro era solo un recuerdo viejo. Para SofĂa, era un espejo.
SofĂa lo siguiĂł, escalera caracol arriba. Cada paso sonaba hueco, como un latido lento. Al llegar a la linterna, Don Mariano señalĂł un enorme cristal empañado. 05.04 -escribamos un cuento original
—¿Ves ese polvo? —preguntó—. No es sucio. Son historias. El faro del pueblo llevaba tres años apagado
—Ah, Âżno? Tu abuela me contaba las tuyas cada vez que venĂa al mercado. DecĂa que tĂş eres como el faro: a veces apagada, pero nunca rota. era un espejo. SofĂa lo siguiĂł